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Secuestro, todos entienden lo que significa. Es apropiarse, hacer desaparecer a alguien o alguna cosa con un interés. El secuestro de la verdad, entonces, ¿qué significa? ¿Qué es lo que ha desaparecido? La verdad. Y esta desaparición da lugar a la ausencia de la verdad, a la posverdad. Si nos han robado la verdad, lo que queda es aquello que viene tras la verdad. Y eso, si lo pensamos, es extraño. En cierta medida, es una opción peor que la simple mentira.
La palabra «reconciliación» es un término polisémico que puede abordarse desde diversas perspectivas: religiosa, ética, política y jurídica. El autor se centra en este texto en la perspectiva religiosa y en su versión cristiana, situándose claramente en la posición de las víctimas. De ahí que las preguntas que recorren todas estas páginas sean estas: ¿habrá un Dios que reconcilie y nos reconcilie con tantas víctimas de nuestro mundo? En caso afirmativo, ¿cómo es esa reconciliación?, ¿en qué consiste?, ¿cómo nos atañe a los cristianos?
Vulnerabilidad, vinculación (por nuestra mutua dependencia y solidaridad) y responsabilidad (o vigilancia) son la base de nuestro ser humanos y la llave para nuestro desarrollo. Estas iniciales V deberían sernos hoy guías para leer bien nuestro presente y actuar de una manera que sea, a la vez, universal y práctica, tanto en nuestro trabajo como en todos los campos de la vida. Quizás esta sea la gran lección de la pandemia.
Este cuaderno se inspira en las reuniones de los últimos cursos del grupo de profesionales de Cristianisme i Justícia. En la primera publicación, Trabajo y vida. Un camino en busca de sentido (Cristianisme i Justícia, 2012), planteaban que el binomio laboral y vital es para muchas personas el eje vertebrador de su existencia, subrayando la importancia de la vocación, la motivación, el carácter de servicio o la creatividad a la hora de humanizar los puestos de trabajo. Ahora quieren ahondar en otros aspectos que ayuden en esa misma dirección: la importancia de los valores en un mundo en continua mutación, donde el paso del tiempo parece que se haya acelerado y el estrés está a la orden del día; el enorme peso de las emociones que rigen no solo nuestra esfera privada, sino también profesional y la cada vez más necesaria conciliación entre vida personal y laboral.
Iniciamos el 2021 con la mirada puesta en el fin de la pandemia. Parece que ahora la pregunta ya no recae sobre cuándo acabará todo esto, sino sobre cómo lo hará y cómo será la vida después de este tiempo tan intenso. La inminencia de la vacuna –al menos para los denominados «países del Norte» – nos hace creer que podremos volver a la misma rutina de antes. Sin embargo, por el camino, el virus de la pobreza sigue haciendo estragos. ¿Habremos aprendido alguna cosa del tiempo que hemos pasado confinados? Aprovechemos este momento para detenernos y revisar aquello que hemos vivido. Podemos hacerlo recorriendo esos lemas que nos han acompañado todos estos meses. Cuando una expresión se populariza es porque esconde algo esencial del espíritu de nuestro tiempo. Hallarle el significado profundo debe ayudarnos a rearmarnos interiormente para poder vivir el año 2021 con más serenidad, lucidez y compromiso.
Esta publicación, en palabras del autor, quiere contribuir a elaborar el nuevo paradigma de la vulnerabilidad, un paradigma crítico con los relatos que han configurado la cosmovisión occidental de la autosuficiencia y el olvido del cuerpo. Partiendo de un momento deconstructivo previo el cuaderno propone crear retóricas «somatopolíticas» que, desde la semántica universal de la vulnerabilidad, pongan en el centro de la praxis social, la exigencia ética de la responsabilidad y la reivindicación política del cuidado.
En este cuaderno el autor recoge la respuesta que ha generado la Covid-19 en la clase política y económica, y las consecuencias que son el preludio de crisis futuras. Porqué más allá de la pandemia, es necesario abordar urgentemente los aspectos de nuestro sistema social y económico que hay que poner en cuestión, para prever y evitar que nuevos episodios como el que estamos viviendo se vuelvan a producir en un futuro no muy lejano.
El coronavirus ha sorprendido a la humanidad a contrapié. La muerte, tan ajena a la experiencia cotidiana del autoproclamado primer mundo, ha vuelto a ser un acontecimiento cercano y terriblemente doloroso por la forma en que se ha producido. Aun habiendo afectado de maneras muy distintas, es el primer mal que vivimos con carácter universal, de ahí que se abra también una luz de esperanza: llegar a sentirnos todos una sola humanidad desde la experiencia de la vulnerabilidad común
La reconciliación se nos presenta como una realidad difícil de aceptar en nuestro contexto sociocultural, y es así porque, entre otras cosas, ciertos elementos –como, por ejemplo, el arrepentimiento, la autocrítica, la culpa, el perdón o la verdad—, que están en la base de su comprensión teórica y su realización práctica, no forman parte de la corriente dominante de nuestro entorno. A partir de la experiencia del País Vasco, los autores desarrollan en este cuaderno su propuesta, que tiene en la perspectiva de las víctimas el punto de partida necesario para una auténtica justicia y reconciliación.
Todo el sistema capitalista se ha sostenido sobre una idea-fuerza: la necesidad de un crecimiento económico expansivo y constante. Un crecimiento sin límites que se ha convertido en un imperativo para poder conseguir el máximo beneficio. En este cuaderno se intenta averiguar que tienen en común las propuestas de alternativas sociales y económicas de carácter ecológico y “decrecentista” que cuestionan el sistema capitalista actual. Desde la publicación de la encíclica Laudato si’ estas propuestas de “vivir con menos para vivir mejor” ya no deberían ser ajenas ni al pensamiento ni a la práctica cristiana.