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Este papel quiere poner en cuestión la premisa “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” que ha servido para justificar graves recortes en protección social. Pero sobre todo quiere advertir de la necesidad de recuperar consensos que lleven a un nuevo contrato social en el que participen partidos, sindicatos, agentes y movimientos sociales.
El autor nos propone una serie de lecturas para este verano que nos pueden ayudar a entender un poco mejor el momento en que vivimos. En el fondo de todos estos libros la misma hipótesis: “en esta crisis bajo presuntas afirmaciones económicas no hay más que posturas ideológicas que obedecen a intereses concretos”.
Se impone el discurso de la salida de la crisis, y lo hace apoyado en la estadística. Pero la estadística es un instrumento que se puede utilizar tanto para desvelar como para esconder la realidad. El autor está convencido que una sociedad que ve cómo se incrementa la desigualdad y cómo se debilitan las políticas sociales, no está saliendo de la crisis. O lo está haciendo olvidándose definitivamente de los más débiles, lo cual le resta talla moral y esencia democrática.
¿Es la democracia económica una forma eficaz de socialismo? Nos atrevemos a publicar un trabajo provocador, en medio de nuestra sociedad que parece haber aceptado a ojos cerrados los mecanismos de la economía capitalista neoliberal. Al lector le tocará juzgar hasta qué punto son viables estas propuestas. Básicamente ofrecemos alternativas razonadas en el debate actual, donde el socialismo a menudo aparece falto de los aires utópicos que han motivado siempre su historia.
Este cuaderno es el resultado de la síntesis de un trabajo de seminario. Intentar ofrecer soluciones globales y definitivas al problema del paro puede ser una pretensión ilusoria e ingenua. Somos conscientes de ello. Pero la magnitud y complejidad del fenómeno de la creciente desocupación plantea la necesidad de la búsqueda de soluciones con el máximo rigor y urgencia posibles. El resultado de este esfuerzo, junto con otros intentos similares, puede ofrecer en todo caso una nueva luz, unos caminos inéditos todavía para superar uno de los hechos más dramáticos de nuestro tiempo: millones de hombres y mujeres, sobre todo jóvenes, se ven expulsados del mercado de trabajo y obligados a refugiarse en una "marginación sin retorno".
La deuda externa de Latinoamérica es un fenómeno económico con unas inmensas consecuencias para la mayoría de la población. El servicio de esa deuda está costando enormes sufrimientos a las mayorías pobres de los países deudores, que han visto reducirse todavía más sus ya precarios niveles de vida. Esta situación plantea la urgente cuestión de dilucidar la moralidad de un fenómeno que se ha vuelto contra los objetivos intrínsecos del sistema económico: satisfacer las necesidades materiales de la población de un país y ofrecer una base para su desarrollo espiritual. La moralidad global de la situación está en cuarentena desde el momento en que obstaculiza o impide a la economía nacional cumplir los objetivos que la justifican ética y moralmente. Con este planteamiento el cuaderno intenta desmenuzar algunas de las cuestiones éticas más relevantes y tomar postura respecto a las mismas.
Peter Henriot sj es el director de Center of Concern de Washington (EEUU). Este cuaderno recoge la ponencia del autor en el Congreso Internacional de Directores de Centos Sociales de la Compañía de Jesús (mayo de 1987). “Dentro de doce años nos aproximaremos al inicio del tercer milenio cristiano. El año 2000 se presenta como un hito trascendental en la historia del hombre; sin embargo, no es exagerado afirmar que si no se producen cambios importantes en el desarrollo actual, no alcanzaremos el año 2000 de una manera humana o humanitaria. Hay problemas que afectan a todas las sociedades, tanto a las desarrolladas como a las que se encuentran en vías de desarrollo: la pobreza sigue destrozando las vidas de cientos de millones de personas en todo el mundo; la carrera armamentista y la constante amenaza de una guerra nuclear aumentan cada día, y el tercer problema al que hacemos referencia es el daño ecológico causado por las pautas de crecimiento humano, que están amenazando la supervivencia de los biosistemas terrestres”.
En la reflexión que presentamos a continuación nos vamos a fijar, como punto de partida, en la incapacidad del sistema para dar respuesta a los nuevos problemas que se plantean. Frente a cada problema nuevo o viejo, planteado y no resuelto, intentaremos ofrecer una alternativa en clave de utopía. No se trata de hacer una defensa de la utopía porque sí, ni se trata de dejarnos llevar por las utopías irreales y de ciencia ficción: se trata sencillamente de constatar cómo las políticas sociales, culturales y económicas defendidas por los portavoces de los sectores dominantes no sirven más que a los intereses de unos, dejando a muchos, a muchos millones de seres humanos, en la cuneta de la historia. Y eso a pesar de los grandes recursos tecnológicos y científicos con que hoy cuenta la humanidad.
La tesis que el autor defiende en este cuaderno es que el fenómeno social e ideológico conocido en nuestros tiempos como neo-liberalismo no se parece en nada al liberalismo económico clásico de los autores de la Economía Política Británica de los siglos XVIII y XIX; antes bien, es un movimiento opuesto a los ideales, motivaciones y objetivos económicos y sociales que tuvo aquél. El término neo, añadido al de liberalismo, resulta de hecho equivalente a no liberalismo. En palabras del autor: “Para mí, el neo-liberalismo es no-liberalismo, es la negación del liberalismo. Esto lo voy a demostrar mostrando que la ideología “neo-liberal” de nuestra época es darwinismo social, la doctrina que exalta la necesidad y conveniencia para el conjunto de la sociedad -y de la especie humana- de que algunos miembros de ella, los mejor dotados y capacitados para la competencia económica, tengan todas las oportunidades de triunfar y sobrevivir en el enfrentamiento de los hombres contra la naturaleza y de los hombres entre sí por mantener el control sobre los recursos creadores de riqueza. Por su propia descripción se hará evidente que el darwinismo social es conceptualmente contradictorio y prácticamente incompatible con los valores que promovía o intentaba promover el liberalismo tradicional”.
Si algún cuaderno ha tenido resonancia económica y política ha sido éste. Fue base de leyes que luego aparecieron, dado que el autor es un experto conocedor del tema y orientó políticas del momento. La primera parte estudia todas estas realidades y experiencias sobre la Renta o Ingreso mínimo. En ella intentamos poner de relieve las dificultades y los vacíos jurídicos, así como los aspectos positivos. En la segunda parte abordamos el tema del Salario ciudadano (o asignación básica ciudadana). Esta segunda propuesta va mucho más lejos que la Renta mínima. Se sitúa en la perspectiva de un nuevo modelo de distribución de la renta y del reparto de trabajo. Posiblemente ambos proyectos no son excluyentes uno del otro, pero lo que sí es cierto es que cualquier intento de diseñar modelos de protección en torno a la Renta mínima sin una perspectiva de ir más allá, corre el peligro real de transformarse en el “salario de la marginalidad y de la exclusión social” y de no ser más que una medida de cuño liberal para “hacer más tolerable” el paro y las consecuencias de pobreza y marginación que se derivan de él.